jueves, 27 de septiembre de 2012

ESTRATEGIAS PARA DESARROLLAR LA CREATIVIDAD


5 preguntas a Ken Robinson






 
Nombrado caballero por la reina Isabel II en 2003, Sir Ken Robinson es especialista en creatividad, inovación y recursos humanos. Trabajó con empresas del ranking Fortune 500 y asesoró al gobierno inglés y al de Singapur sobre estrategias para el desarrollo de la creatividad. Es autor de los libros Out of Our Minds: Learning to Be Creative y The Element: How Finding Your Passion Changes Everything (lanzado en diciembre de 2009, se tradujo a 16 idiomas y figuró entre los más vendidos en las listas de The New York Times). Fue profesor en la Universidad de Warwick y actualmente es asesor senior del J. Paul Gety Trust en Los Angeles.

¿Cómo define el concepto “creatividad”?
Hay tres términos clave.
El primero es imaginación, la fuente de la creatividad.
La imaginación es la capacidad más extraordinaria de los seres humanos, la que nos permite traer a la mente todo aquello que no está disponible para ser captado por nuestros sentidos.
Con la imaginación podemos revivir el pasado, ponernos en el lugar de otra persona y sentir empatía con ella. O anticipar el futuro; no preverlo, pero sí anticipar distintas posibilidades.
Todo lo distintivamente humano proviene del poder de la imaginación. La creatividad consiste en poner la imaginación a trabajar. Hay una segunda manera más formal de definir la creatividad: el proceso de generar ideas originales que tienen valor. Se puede ser creativo en matemáticas, música, artes, en la gestión de una empresa, en la conducción de una familia. Todo es una posible fuente de pensamiento creativo.
Innovación es el tercer término clave. Es llevar las buenas ideas a la práctica. Muchas empresas están interesadas en la innovación, pero no pueden innovar de la noche a la mañana. Antes deben tener un proceso de creatividad y, para eso, deben incentivar y promover la imaginación.
Y en este punto fallan muchas organizaciones e individuos: dejan de nutrir la imaginación.
Muchas veces me preguntan cómo se la incentiva, y respondo que una manera es a través de nuevas experiencias.
Si usted nunca fue a una galería de arte, visite alguna; si nunca vio ballet, asista a una función; si no suele ir a eventos deportivos, vaya a alguno. Si siempre sigue el mismo recorrido de su casa al trabajo, pruebe uno distinto. Estimule su imaginación con un nuevo flujo de ideas. Algunas empresas tienen políticas específicas para fomentar la imaginación de los empleados, como el estudio de animaciones
Pixar, que creó un programa de capacitación llamado “Universidad Pixar”. Consiste en seminarios y conferencias sobre todo tipo de materias dictados en las oficinas de la compañía.
Los empleados pueden pasar hasta cuatro horas por semana en cualquier curso, como antropología o egiptología; no es necesario que el tema esté directamente relacionado con el trabajo que hacen cotidianamente.
Uno de los efectos de esta política es que se genera un flujo constante de nuevas ideas. Como la gente puede ir a cualquier curso, los empleados de distintos sectores suelen encontrarse en seminarios y conferencias, lo cual contribuye a crear una cultura cohesiva, un sentimiento en común.
¿Cómo se pasa de la imaginación a la creatividad y a la innovación?
La creatividad es un proceso aplicado. Se puede ser creativo en cualquier área(…)
Las empresas en las que los sectores funcionan de manera aislada, y las personas que sólo hablan de su especialidad, tienen menos probabilidades de encender la chispa de la creatividad que las compañías en las que se fomenta el intercambio de ideas entre gente en distintos sectores y con diferentes especialidades. En definitiva, para incentivar una cultura de la innovación hay que reconocer que el pensamiento creativo no surge del esfuerzo individual sino de la colaboración, del trabajo en equipo, de combinar las ideas de las personas.
Los equipos interdisciplinarios son importantes como fuente de nuevas ideas. Sin embargo, algunas empresas fomentan la creatividad dándoles tiempo libre a los empleados para que investiguen lo que quieran.
Es una política inteligente y que da buenos frutos. La disciplina es necesaria, pero también lo son el descanso y las etapas de maduración.
De hecho, es fundamental para que las ideas evolucionen y se desarrollen. Basta un simple ejemplo: cuando no podemos recordar un nombre por más que nos esforcemos, lo mejor que podemos hacer es no pensar en eso y, media hora más tarde, lo recordaremos espontáneamente.
El pensamiento intencionado tiene lugar en la parte frontal del cerebro; pero también hay conexiones inconscientes, y buena parte de las ideas creativas se forman ahí.
¿Cuál es el papel de la emoción en el desarrollo de la imaginación?
La emoción ha tenido mala prensa desde el siglo XVIII, durante la Ilustración, cuando los filósofos deliberadamente intentaron restarle importancia a su impacto. A partir de Descartes, los grandes escritores de ese siglo sostienen que, para adquirir conocimiento, debemos aplicar un riguroso proceso de razonamiento lógico respaldado por evidencias empíricas.
El filósofo Hume decía que había que erradicar los sentimientos del proceso lógico porque distorsionaban la verdad. Hemos vivido con esta idea desde entonces.
Crecimos pensando que hay sentimientos por un lado y, por el otro, racionalidad.
Y que podemos confiar en el intelecto, pero no en los sentimientos. De allí que la psiquiatría se ha dedicado a enderezar los efectos negativos de las emociones. Pero las emociones también tienen efectos positivos, y cada vez más se habla de los beneficios de la felicidad.
Usted afirma que la mayoría de la gente piensa que no es creativa ni inteligente. ¿A qué lo atribuye?
La gente tiene una visión muy limitada de la creatividad y de la inteligencia. Considera que la inteligencia es cierto tipo de pensamiento racional que medimos a través de pruebas de coeficiente intelectual. Por el contrario, yo sostengo que la inteligencia es muy diversa y que hay distintas maneras de pensar.
Algunos piensan de forma visual, otros a través de los sonidos o del movimiento, y otros de modo matemático.
Los pintores tienen ideas visuales; no se trata de que intenten compensar una posible falta de habilidad verbal, ni de convertir las oraciones en imágenes. Los músicos no escriben textos y luego los transforman en notas; piensan musicalmente. El cerebro humano es interactivo.
Se habla mucho de los hemisferios derecho e izquierdo del cerebro, pero la verdadera acción ocurre en las conexiones entre ambos.
El cerebro no es un sistema mecánico; es un sistema orgánico.
Cada persona tiene una manera de pensar única. Los grandes equipos creativos reúnen individuos con distintas experiencias y habilidades, y convierten esas diferencias en una fortaleza.

Entrevista de Eduardo Braun

martes, 18 de septiembre de 2012

EDUCACIÓN EMOCIONAL


Educar es ayudar a autoconocerse , a  entender tu interior, a gestionar tus emociones, a formarte una cosmovisión y un proyecto de vida propio.

Luis López González, especialista en educación emocional

Victor-M Amela, Ima Sanchís, Lluís Amigu
LA VANGUARDIA 15/09/2012

Treva

Luis López es coordinador del grupo de investigación Treva (Técnicas de Relajación Vivencial en el Aula), del Institut de Ciències de la Educació de la Universitat de Barcelona, y autor de los manuales Introducción al focusing (PPU) y Relajación en el aula (Wolters Kluwer), resumen de su filosofía pedagógica y técnicas educativas, aplicada en varios centros de la Escola Pia, cuyos profesores están aprendiéndolas. López empezó por la educación física, siguió por la musicoterapia y ha dado en la educación emocional. Si fuese ministro de Educación, invertiría en educar a la persona, no en saltar exámenes. López impulsa además el proyecto solidario Malaria 40 (www.malaria40.org).

Cuál es la gran carencia de nuestra escuela?

Que quiere ser efectiva..., ¡y debería ser afectiva!

¿Afectiva?

La neurociencia más avanzada establece que, más que animales racionales, ¡somos animales emocionales!

"Siento, luego existo", dice Damásio.

Sí. Corregido el "Pienso, luego existo" de Descartes, sabiendo ya que pensamos con el cuerpo y la emoción, ¿por qué la escuela sigue eludiendo esta evidencia científica?

¿Hasta qué punto la elude?

¿Está ayudando al alumno a autoconocerse, a entender su interior, a gestionar sus emociones, a formarse una cosmovisión y un proyecto de vida propio? No, no, no y no.

Enseña a leer, dividir y la capital de Francia: ¿acaso eso no está bien?

La mente sabe, pero el cuerpo conoce: ¡enseñemos al alumno a leer los mensajes de su ser íntimo, a interpretar sus emociones, a escuchar su cuerpo!

¿Puede enseñarse eso?

¡Sí! Se aprende y se adiestra: ¡eso es educar! ¿O el objetivo de la educación es capacitar para ser muy eficaz en lo económico? Mire, el objetivo de la educación debería ser uno y principal: la felicidad del ser humano.

¿Y qué entiende por felicidad?

La autorrealización, ¡no la contabilidad!

¿Algún ejemplo?

Una alumna mía gozaba con la fotografía y soñaba con dedicarse a eso. Yo la animaba, pero su padre la convenció para que estudiara Derecho y ganara dinero. Qué lástima...

¿Acaso renuncia usted a ganar dinero?

Ya he aprendido que acumular dinero me gratifica menos que hacer lo que me llena y que compartir, cooperar, ayudar...

¿Manda lo económico en la escuela?

Aún rinde culto a Santa Competencia y Santa Excelencia: aún educamos para el codazo y la exclusión.
¡Eduquemos para la bondad, la belleza y la verdad! Para la humanidad.

Suena muy bien, sí.

En vez de personas competitivas y excelentes, saldrían personas excelsas: amantes de lo verdadero, bello y bueno.

¿Cómo se educa así?

Educamos a los jóvenes para ser brillantes en la logosfera, la tecnosfera, la iconosfera... ¡Y los hacemos analfabetos en la sensosfera!

¿Qué es la sensosfera?

El universo de las sensaciones, los sentimientos, las emociones, la empatía... Los pilotos contra las Torres Gemelas eran brillantes en todo... y analfabetos en sensosfera.

¿Y cómo alfabetizar en sensosfera?

Por ejemplo, con nueve herramientas que he aislado tras cotejar técnicas de todas las tradiciones culturales y espirituales.

Enúncielas, por favor.

Atención. Respiración. Visualización. Habla. Conciencia postural. Sentidos. Energía corporal. Capacidad de soltar. Y enfoque emocional (focusing).

Ilústrelas con algún ejemplo práctico.

Primero educo al alumno en la llamada pausa revolucionaria.

¿En qué consiste?

En guardar silencio y cerrar los ojos... un rato. Luego pregunto: "¿Cómo te sientes hoy, ahora? Presta atención a tu cuerpo, haz un barrido y detecta las sensaciones menos agradables, conflictos, dolencias... y obsérvalas. Y, sin juzgarlas, ¡anótalas, dibújalas!".

¿Para qué?

Así aprende a desidentificarse de sus sensaciones, emociones y pensamientos. Así comprende que están... ¡pero no son él!

¿Es esto educativo?

¡Muchísimo! ¿Acaso te pegarás con otro por una simple emoción que no eres tú en el fondo? El joven descubre una distancia entre lo que siente y el ser, la vivencia del ser profundo, la llamada ipseidad.

Describa la ipseidad.

Paz. El fondo del ser... ¡es pacífico! Está en la mirada al interior, en inglés, mindsight.

¿Hay paz en el interior de cada uno?

Sí. Y estas técnicas ayudan al alumno a descubrirla dentro de sí.

¿Con qué beneficios?

Mayor capacidad para concentrarse, pacificación del clima del aula, mejor rendimiento académico, bienestar emocional y autoconocimiento.

Expóngame algún otro ejercicio práctico educativo en la sensosfera.

Uno para niños pequeños: "Dibuja tu nombre propio". ¡Así empieza a autoconocerse! Otro: cantamos juntos las vocales y consonantes, y les dices: "Fijaos cada uno en qué sonidos os hacen sentir mejor... y componed vuestro mantra para hoy"...

Otro más.

El profesor les hace cerrar los ojos, visualizar un volcán y recorrer sus partes: ¡así aprenden más rápido y mejor!

¿Qué es el focusing o enfoque emocional, la última herramienta que ha citado?

Focalízate en lo que sientes en tu pecho y pregúntale qué está pidiéndote: ¡escucha, te ayudará a actuar!

¿Me fío de lo que me pida el cuerpo?

Quedarse sólo en el intelecto es cojo. La razón se siente. ¡Einstein sintió que "E=mc2" antes de llegar a formularlo así! Joven: estarás en paz si alineas lo que sientes, piensas y haces.

¿Algún consejo final para estudiantes?

¡Sonríe! Decenas de músculos se relajan así. ¡Y sonríete a ti mismo! Si has estudiado, sonríe: el examen te irá bien. Si has estudiado poco, sonríe: sabes que el examen te irá menos bien. ¡Esto es inteligencia emocional!




sábado, 4 de febrero de 2012

ESCUELA Y CREATIVIDAD



La creatividad es una destreza adquirible, que puede aprenderse y enseñarse, si bien requiere más tiempo y dedicación para esperar a que los alumnos den con las soluciones correctas, así como apostar por la flexibilidad, la originalidad, la imaginación, el dejar experimentar, la receptividad a nuevas ideas, el fomentar la confianza... Afortunadamente hay profesores y centros escolares que ya trabajan con estos planteamientos.

Petra  María Pérez- La Vanguardia 4-02-2012




La profesora de la Universitat de València Petra María Pérez ha sido premiada por la Asociación Española de Fabricantes de Juguetes por su estrecha colaboración investigadora con esta asociación y el constante reconocimiento del valor del juego y la importancia que tiene como herramienta educativa. También se le ha reconocido a la directora del Instituto de Creatividad e Innovación Educativa de la Universitat de València su contribución a la difusión a través de los medios de comunicación, en concreto, la entrevista realizada el 30 de diciembre al diario El País “Los niños que no juegan tienen carencias sociales básicas”. En ella reivindica la importancia del juego en todas las etapas del crecimiento del niño y las carencias sociales básicas que pueden tener los niños por la falta de juego. 



COMUNICACIÓN Y CONFIANZA



La comunicación es la mejor arma para prevenir conflictos, tanto dentro como fuera de la familia o del instituto. Y el requisito imprescindible de la comunicación es la confianza. Mediante el diálogo se razona, se establecen pactos y criterios, se transmite optimismo y, sobre todo, información. Como reza el aforismo: "Información es conocimiento, conocimiento es sabiduría, sabiduría es poder". Y sólo un/a adolescente informado de los riesgos que corre es poderoso y puede protegerse contra ellos.

Lucía Etxebarria- La Vanguardia 4-02-2012

martes, 24 de enero de 2012

ARTE Y CIENCIA


Ellis Rubinstein graduado en Literatura Inglesa y editor de la Revista Science nos explica su experiencia sobre  cómo ciencia y literatura pueden y  deben "darse la mano".

Os he seleccionado algunos fragmentos significativos de la entrevista que podéis leer íntegra en el siguiente enlace:
http://www.lavanguardia.com/lacontra/20120124/54245281354/ellis-rubinstein-librese-de-pretender-que-le-crean-siempre-el-mejor.html


Conciencia y ciencia

Se graduó en Literatura Inglesa, pero durante tres décadas ha sido editor de la revista Science, que convirtió en un referente científico en todo el mundo. "Lo conseguí formando muy bien a nuestros periodistas, internacionalizándola y desembarcando sin timideces en internet". Por sus artículos publicados en revistas como Newsweek ha sido tres veces galardonado con el premio National Magazine, el Pulitzer de las revistas, explicando, por ejemplo, cómo la ciencia y la tecnología pueden llevarnos a la paz mundial. En su paso por Barcelona –invitado por la Societat Catalana de Biologia y el BIOclusterUAB–, ha insistido en la importancia de las academias de ciencias, en sus alianzas multidisciplinarias.

Cuál ha sido el mayor descubrimiento de su vida?
La satisfacción que produce hacer algo bueno.

¿Por ejemplo?
He presenciado como mi mujer ha salvado millones de vidas en África con el programa Millennium de la ONU para erradicar la pobreza.

Pero usted se ha dedicado a la ciencia.
Sí, y tengo la convicción de que la ciencia tiene que ofrecer solución a los grandes problemas del mundo. Lo que yo promuevo desde la Academia de Ciencias de Nueva York es que científicos, médicos, pedagogos, políticos, empresa y sociedad trabajen juntos.

¿Por qué?
Los grandes retos como el clima, la salud global, sacar a la gente de la pobreza, la carencia de recursos como el agua... no se pueden solucionar desde una única disciplina, hacen falta nuevas alianzas.

(...)
¿Qué se le ocurre?
En la infancia creamos nuestros modelos del mundo para hacer frente a las experiencias que aparecerán en la vida, de manera que si de niño te has enfrentado a problemas que debas resolver, en el futuro serás capaz de enfrentarte a niveles superiores de complicación. Pero nuestros niños y jóvenes lo tienen todo tan fácil que no necesitan estrujarse el cerebro para nada.

¿A qué otras conclusiones ha llegado?
Es fundamental saber en lo que eres bueno y en lo que no, para intentar mejorarlo. Muy poca gente es capaz de aceptarse como es. Yo tardé mucho en conseguirlo.


martes, 27 de septiembre de 2011

APRENDER COSAS TE HACE INTELIGENTE

   


Fernando Alberca, profesor de secundaria
No aprendes cosas porque eres inteligente: aprender cosas te hace inteligente.

27/09/2011 LA VANGUARDIA
Tengo 44 años. Nací y vivo en Córdoba. Soy profesor de secundaria, experto en educación. Estoy casado con María y tenemos ocho hijos únicos (17, 16, 15, 13, 11, 9, 6 y 4 años). Soy un indignado. Soy un católico harto de la pobreza y la mentira. Si educas a niños, sonríe y exige.
¡Ocho hijos! Algo sabrá de crianza y educación este hombre: "A partir del cuarto hijo todo es fácil, pues entre ellos lo hacen todo: ponen la mesa, se hacen la cama, los mayores bañan a los pequeños...", me explica. Llega acompañado de su hija mayor (en la foto), "cuya inteligencia es normal, pero lee en 15 segundos una página de un libro". Alberca supo motivarla: "Los niños quieren leer desde los dos años... pero los frenan hasta los seis años. ¡Qué pena! Yo los incito, se sienten gratificados... y hoy leen mucho". Seguro que la chica ya ha leídoTodos los niños pueden ser Einstein(Toromitico), libro en que Alberca aboga por el afecto en vez de la amenaza y la sanción para acabar con el fracaso escolar.

Todos los niños pueden ser Einstein?
Tus hijos pueden alcanzar cualquier logro intelectual.
Pero Einstein... ¡eso es picar muy alto!
Einstein fue carne de fracaso escolar hasta los 15 años. "Mortalmente lerdo", diagnosticó de él una profesora. "No está preparado para aprender, no llegará a nada", dijo otro.
¿Tan desastroso era?
Su propia madre decía que era retrasado mental. Hasta los nueve años no habló bien.
¿Qué le pasó para pasar a ser genial?
Lo que puede pasarle a cualquiera: motivación y método. Motivación: pese a haber suspendido, un profesor le invitó a asistir gratis a sus clases. Por primera vez, sintió que le valoraban, que creían en él. ¡Sintió cariño!
¿Asistió Einstein a esa clase?
Tuvo que irse a otra escuela. Pero allí un profesor de historia hizo lo que nadie antes: pedirle opinión sobre las cosas.
¿Esto motivó a Einstein?
Sí. Si sientes que confían en ti, ¡te creces, para ser merecedor!
¿Y qué es eso del método?
Usó el hemisferio derecho para resolver problemas del izquierdo. Visualizaba una solución, y su esposa le ayudaba a formularla matemáticamente. Pero era el hemisferio derecho, el intuitivo y creativo, el que resolvía, no el izquierdo, el matemático.
Yo lo pasé fatal con las matemáticas.
Tus profesores no valoraron el uso de tu hemisferio derecho: podrías haber acabado encontrando la solución, pero no te dieron tiempo. Todos los escolares pueden ser motivados y todos pueden triunfar.
Cada uno nace con su inteligencia...
El coeficiente de inteligencia es innato, permanece inalterable... y no sirve para nada. ¡Lo determinante es la motivación!
¿Cómo motiva usted a sus alumnos?
Les digo que todos pueden sacar un 10 conmigo. A partir de ahí, ¡un 5 les parece poco!
¿Tan fácil?
La escuela pone el foco en la sanción, fomenta el miedo al error. Debería ponerlo en el acierto. Y en la creatividad. Pregunté a mis alumnos: "De ocho caracoles de una cesta, salen tres, ¿cuántos quedan?".
Cinco, le dirían.
"Ocho–respondió uno–, porque han salido del caparazón, ¡pero no de la cesta!". ¡Es una respuesta que no debería ser penalizada!
Entre tanto, 30% de fracaso escolar.
Nuestra escuela parece reñida con la inteligencia. ¡Es imposible que haya un 30% de tontos! Desconfiamos de los alumnos, los educamos para evitar el fracaso y no para tener éxito. ¡Aprendamos a jugar al éxito!
¿A usted le funciona?
Desde 1993 sólo he tenido que suspender a dos alumnos. Me han reñido por aprobar tanto. ¿Por qué? ¿No está bien lograr estimular a los alumnos para que triunfen?
Pues aconseje a sus colegas profesores.
Sabed ser el jefe de la camada. Alguien a quien los alumnos quieran seguir. Que noten que tú les ayudarás a mejorar.
¿Algo más?
Sí: no olvidéis la grandeza de este oficio. Centraos en los por qué y para qué más que en los cómo. Y usad lo que hoy se sabe acerca del aprendizaje.
¿Qué se sabe?
Que somos animales emocionales, y que una simple mirada aprobatoria de un profesor... estimulará al alumno. ¡Sólo educa quien quiere a alguien! Si queréis a vuestros alumnos, educaréis. Si no, no.
Nada estimula más a un alumno que el afecto, me quiere decir.
Es así. Sonríe... y exige. Si tu hijo detecta que confías en él, querrá superarse. A los niños les atrae el reto, la heroicidad.
Los padres, ¿debemos ayudarles o no a hacer los deberes?
Si tu niño puede abrocharse el abrigo, no se lo abroches tú. Oriéntale en los deberes, pero dile que sabes que él los resolverá. Si se los resuelves tú, le enseñas a ser incapaz.
Si pudiera imponer una sola reforma escolar, ¿cuál sería?
Dedicaría toda la primaria a una sola y única cosa: ¡aprender bien a leer y escribir!
¿Y nada más?
¡Nada hay más decisivo! Si están bien avezados en la lectura, podrán estudiar lo que quieran: se abren la puerta a todos los conocimientos. Y cuantas más cosas aprendan leyendo, ¡más inteligentes serán!
¿No es al revés?
"El aprendizaje es experiencia, el resto es información", dijo Einstein. No aprendes cosas porque eres inteligente: aprender cosas te hace inteligente.
¿Y feliz?
Si de verdad eres inteligente, serás feliz.
¿Ah , sí?
La inteligencia consiste en resolver problemas, y el problema más difícil es ser feliz.
¿Puedo enseñarles a mis hijos cómo vivir felices?
Enséñales a superar obstáculos. A ver lo extraordinario en lo ordinario. A que todo acto tiene consecuencias. Y a amar de verdad.
¿Cómo se ama de verdad?
Sin esperar nada a cambio. Nada reporta tanta felicidad como hacer feliz al otro sin que siquiera se entere.
¿Haciendo eso nuestros hijos sean inteligentes y felices?
Dependerán menos de los azares y serán capaces de lo que se propongan. Y lo inteligente podría ser proponerse no estudiar una carrera.


sábado, 11 de junio de 2011

Contamos   contigo
El retorno al amor por la cultura clásica, el pensamiento y la belleza nunca lo lograremos sin esfuerzo





Imma Monsó- La Vanguardia- 11-06-2011
Cuenta Baudelaire en sus diarios que su padre le decía: “No pierdas nunca tu ignorancia. No podrás sustituirla por nada”. Viene a cuento la frase por seguir con mi tema de la semana pasada, donde decía que ya podemos empezar a ver la consecuencia de lo que ha venido siendo el desmantelamiento de los estudios de humanidades: una nueva modalidad de ignorancia de la que sólo se salvan los hijos de familias con inquietudes culturales o los individuos que por razón de curiosidad personal se salvan del iletrismo. Una generación que puede terminar el más reputado de los másters sin haber escuchado media obra de Bach, leído un clásico de la literatura universal o visto un clásico del cine. Una generación que puede culminar los estudios superiores con óptimas calificaciones sin haber efectuado la más mínima excursión en busca del sentido (y no hablo de complejos viajes hermenéuticos para aproximarse a la fenomenología de Husserl o al sincretismo de los cátaros, sino de pequeños análisis para pensar por cuenta propia cualquier chorrada). Una generación a la que se ha privado de analizar los grandes referentes del pasado, de tal modo que el estudiante medio actual tiene como único horizonte histórico su experiencia vital que, dada su edad promedio, es limitada.

A cambio, las reformas educativas pretendían prepararles para un nuevo mundo que sin duda no se preveía tan austero. Preparados para la superabundancia digital, se les ha inducido a comunicarse a todas horas y con todo tipo de artilugios, aunque los mensajes sean repetitivos hasta la saciedad, pues todo induce al mimetismo del estilo de las presentaciones de Facebook, todas parecidas (“Yo también me meaba en la cama”, etcétera). Se les ha hecho conocedores de más idiomas (están bien los idiomas, pero, ¿acaso es un mérito saber decir la misma idiotez en seis idiomas, o sea, multiplicarla por seis?) … En fin, se les ha dado la preparación que el sistema requería para construir esa sociedad de trabajadores supercualificados en minucias destinados a alimentar una sociedad de consumidores satisfechos, Sólo que, como ya dije, ni los nuevos trabajadores trabajan en su superespecialidad ni los consumidores están tan satisfechos.

¿Ha fallado el sistema? No. El sistema nunca falla. Incluso cuando no existía (que parece que lo del sistema es muy moderno) era eficaz: así se mantuvo en la edad media al pueblo en la inopia más oscura, así en el XIX, con el desarrollo industrial, el sistema arrancó al pueblo de la ignorancia para que entendiera mejor las consignas del opresor. De lo que deduzco, quizá, una posibilidad de futuro para las humanidades: que el mismo sistema que se las cargó nos las devuelva.
Es posible que el orden neoliberal comience a echar de menos en sus empresas personas humanísticamente más dotadas. Ya hay quien empieza a darse cuenta de que resulta más rentable un gestor empresarial, cultural o político con una preparación humanística amplia que es capaz de aprender en tres meses el mecanismo necesario para funcionar que un profesional incapaz de tener una visión global que le permita enjuiciar los problemas con espíritu crítico y y situarlos en un contexto histórico, aunque tenga las habilidades necesarias. Si el sistema ese no lo consigue, no lo logrará nadie, el retorno al amor por la cultura clásica, el pensamiento y la belleza nunca lo lograremos sin esfuerzo, porque a los humanos lo único que nos brota por generación espontánea es la pereza). Así que ya ves, sistema. Por una vez, contamos contigo.


Internet .  La pasión por las críticas negativas en internet tiene máscara de opinión pero conjuga con la nueva identidad en el mundo digital

Raúl Minchinela – La Vanguardia- Suplemento cultural   25-05-2011

Cuando en el 2008 Javier Marías buscó su nombre en internet descubrió con asombro que los resultados que ofrecía el navegador eran, principalmente, ataques a sus textos. En un artículo que corrió como la pólvora, el escritor retrató el mundo digital como “una sobreabundancia de rabiosos y cabreados” que se amparaban en el anonimato de los nicks y se asomaban a su obra “con el solo ánimo de ponerla a caldo, en vez de abstenerse de seguirla leyendo”. Marías lo acotaba como una cuestión puramente española y defendía que los foros y blogs en inglés eran mucho más educados, pero allí la crítica dolosa es igual de frecuente. Roger Ebert lamentaba la “deleznable raza de francotiradores de internet” sin siquiera referir a sitios como 4chan.org. Por encima de ubicaciones, lenguajes y culturas, la crítica negativa se ha instalado como pilar de la comunicación electrónica. Quienes sufren los ataques los desdeñan aludiendo a dos argumentos principales, que el cantante David Bisbal conjugó en un único mensaje de Twitter: “el insulto es lo único que os queda, y también mucho tiempo libre”.

La adaptación al cine del manga ‘Dragon Ball’ sufrió durante meses intensos bombardeos de crítica. En las redes sociales se desguazó cada una de las escenas de la miniserie de Telecinco ‘Felipe y Letizia’, en tiempo real

En el extremo de la negatividad digital están los trolls, perfiles centrados en el hostigamiento gratuito y los comentarios resentidos; un rumor de fondo que puede desviar cualquier diálogo mediante la provocación, la cizaña o el enfrentamiento. Muchos han retratado al troll como el origen de la abundancia de críticas negativas, pero los números indican que es la consecuencia, el extremo patológico, de una normalidad establecida en el desaire. Cuando Natalia Figueroa dedicaba todo un capítulo al anti-admirador en su libro Tipos de ahora mismo, lo incluía entre un grupo de novedades urbanas de 1970: el relaciones públicas, el disc-jockey, el extra de cine, el niño prodigio. El anti-admirador era una figura sobresaliente, puntual, llamativa. Pero en nuestros días, la crítica negativa no es un accidente, sino una constante. Es fácil despreciarlo diciendo que es una cuestión de “mucho tiempo libre”, pero es más interesante plantear por qué se dedica tiempo al ataque de las obras no marginales, con lo bien que se está viendo películas o jugando a la consola. Así que la pregunta central es la que planteaba Marías: por qué no se mira a otra parte, por qué se hace público el rechazo.

Hoy toda persona carga consigo un perfil privado y un perfil público, que puede ser tan simple como una cuenta de Fotolog o tan complejo como la sobreexposición de Belén Esteban. Esa parte pública es troncal en las relaciones con los demás; yo soy yo y soy también mi perfil. Y la forma de parametrizar la personalidad en el espacio público digital es mediante los gustos. Un repaso aleatorio a perfiles de Facebook, modelo actual de las tarjetas de presentación, muestra que hay mucho más espacio dedicado a las preferencias que a la trayectoria. Por cada colegio y curso de formación, hay seis grupos musicales y tres películas que conforman la portada de la imagen pública. El nivel básico de interacción en Facebook es, precisamente, el ubicuo botón de “me gusta”.

Los gustos han sido tradicionalmente coto privado, y había quien los ostentaba distintos según el círculo que frecuentaba. Pero donde antes teníamos reuniones separadas, hoy tenemos un único perfil de Facebook. Los gustos se hacen públicos y son a la vez seña de identidad; en ese nuevo escenario, los gustos no se pueden discutir. Ese es el motor de la crítica negativa como directriz moderna: la afirmación identitaria está articulada como respuesta virulenta, porque la opción “mirar a otra parte” está vedada. Abstenerse es el equivalente de apagar el televisor, cuando el contenido de la televisión se decide por los porcentajes de quiénes siguen mirando. Por el hecho de existir, se perciben como afrenta personal.



La identidad con perfil público adapta la reformulación que hacía Ortega del cogito ergo sum de Descartes: “todo el Universo puede parecerme a mí dudoso, salvo el parecerme amí”. Sólo queda el parecerme, y ese parecerme es identitario. Lo que soy incluye tomar las armas para defenderlo, y deriva en el lema que musicaron Astrud en forma de estribillo: “todo nos parece una mierda. Como ven, los argumentos que empuñan los artistas lacerados tienen el mango cambiado: los insultos no son el último recurso sino la respuesta primordial; la abstención no es una opción porque se percibe como una derrota. Y no era demasiado tiempo libre; es nuestro tiempo.


sábado, 4 de junio de 2011

YA SOMOS ILETRADOS

¡YA SOMOS ILETRADOS!    
 Imma  Monsó La Vanguardia 4-06-2011

Empiezan a ser notorios los resultados del desmantelamiento de los estudios de letras que han venido llevando a cabo los sucesivos gobiernos en los últimos decenios. Iletrados ha habido siempre y nada es más hermoso que escuchar a un iletrado sabio o lleno de sentido común. Pero lo novedoso ahora es escuchar a periodistas iletrados, ingenieros iletrados, profesores iletrados y, lo más extravagante: estudiantes de letras iletrados. En estos últimos, el desinterés por las letras se hace más palmario puesto que han decidido consagrar los mejores años de su vida a hacerse una cultura clásica, algo que a menudo no consiguen: de entrada porque los programas les exigen cada vez menos, pero también porque desde hace tiempo cursan carreras de letras (salvo honrosas excepciones) aquellos que no se sienten capacitados para hacer ciencias, lo que no significa en absoluto que estén capacitados para hacer letras, y a veces ni siquiera interesados. Algo parecido pasa con el bachillerato de humanidades, dándose en los institutos la paradoja de que los alumnos más brillantes en, pongamos filosofía, suelen ser alumnos de ciencias mientras que el bachillerato de letras presenta un perfil de alumno poco dado al estudio en general.
La situación viene de lejos: “Uno de los defectos de la educación superior moderna es que se ha convertido en un puro entrenamiento para adquirir ciertas habilidades y cada vez se preocupa menos de ensanchar la mente y el corazón de los estudiantes mediante el examen imparcial del mundo”, decía un visionario Bertrand Russell en los años treinta del pasado siglo. Y ahora, parece que el libro de Llovet Adéu a la universitat, que recomiendo a quien esté interesado en contemplar el triste naufragio de los mecanismos de transmisión de saber, pone el broche de oro a la hecatombe. Digo hecatombe porque eso nos parece a muchos esta evolución hacia una educación más pragmática, más cercana a la empresa, más utilitarista. Se borraron de los programas las asignaturas que más ayudan a comprender el mundo, se aligeraron las materias que permiten entender el pasado (y así situarnos en el presente), se prescindió de la cultura y artes clásicas, sabiendo como sabemos que son nuestros únicos valores seguros (los únicos a quienes el implacable filtro del tiempo ha otorgado carta de credibilidad). Se sustituyeron los contenidos por los contenedores, se frivolizaron las asignaturas literarias, por no hablar del trato dispensado a las ciencias puras y a todas las materias clásicas que han sido la base tradicional del saber. Y se hizo especial hincapié en las famosas habilidades y destrezas de que habla Russell, intentando convencer al personal de que todo conocimiento que no cotice directamente en el mercado laboral es vano.

Diría que ahora es un buen momento, como he dicho al comienzo, para empezar a ver los logros de estas reformas. Ya tenemos a esos jóvenes formados para “adaptarse perfectamente al mercado laboral”. La propuesta en sí ya era siniestra, pues nunca la verdadera educación debiera ser eso, pero ahora que el mercado laboral se ha desplomado resulta más siniestra todavía. Si nada lo impide pronto, nuestros hijos serán tan sólo exhalaciones (más o menos indignadas, eso sí), que corren de un trabajo a otro para comprarse el último modelo de iPad tras ahorrar tres meses yendo en bici al trabajo porque no contamina y es barato), puro pasto del instante presente. Serán los titulados más pobres de espíritu de la historia de los titulados, pero por suerte no lo notarán, pues la precarización del trabajo y los fines de semana low-cost los mantendrán entretenidos. ¡Toma habilidades! Y destrezas.