domingo, 10 de enero de 2016

EDUCAR PARA AUMENTAR LA FELICIDAD




Thakur S. Powdyel, exministro de Educación del Reino de Bután
Tengo 57 años. Soy de Bután. Soy profesor, pedagogo y exministro de Educación. Estoy casado ¿ Política? Lo mejor de cada ciudadano y para cada ciudadano. Nací hindú y soy budista. Presido el Royal Thimpu College. Educamos para el bienestar


¿Dónde está Bután?
Es un pequeño reino en la cordillera del Himalaya, entre Nepal, Tíbet (China) e India.
¿Cuántos son ustedes?
Unas 800.000 personas, la mayoría agricultores y ganaderos, como lo eran mis padres.
¿Y usted?
De niño pastoreaba vacas, mi aldea era mi universo. Me daba miedo ir a la escuela. Pero mis padres insistieron. Eran analfabetos ¡pero muy sabios!
¿Por qué?
Vivieron juntos y felices durante 75 años. Decidían con sabiduría y siempre acertaban. Me eduqué en sus sólidos valores. Y estudié.
¿Qué aprendió?
Que la escuela es decisiva, primer vínculo de la persona con el mundo, y que tener buenos profesores es determinante.
¿En qué sentido?
No tanto por lo que te enseñan, sino como modelos de cultura y valores, porque te transmiten sus convicciones y filosofía, su sentido de la vida y visión del mundo.
Y se hizo usted profesor.
Sí. Para acompañar a los alumnos en la exploración de la vida, no para convertirlos en piezas de una máquina productiva.
Eso temía Nietzsche, una escuela fabricante de obreros en serie.
La escuela debe liberar al alumno, fomentar la creatividad de cada uno, elevarle a ambiciones más elevadas que un sueldo.
¿Y eso es posible en Bután?
Sí, desde que el rey tuvo una inspiración...
¿Qué inspiración?
Abdicó, convocó elecciones libres y creó el índice de felicidad nacional bruta (FNB).
¿Felicidad nacional bruta?
Un índice nuevo y distinto para valorar a los países. Entendió que medirse por el producto interior bruto (PIB) es reduccionista: no avala el bienestar de los ciudadanos.
Pero la riqueza sí ayuda al bienestar...
¿Tu bienestar sólo depende de la riqueza material? Hay otros factores inmateriales...
¿Qué factores?
La bondad, por ejemplo. Aprender a vivir feliz, por ejemplo. Mis alumnos reflexionan sobre cómo sería la vida sin poesía, pintura, música, belleza... De ahí la relevancia de la educación, que afirma la santidad de la vida.
Suena muy místico.
No, suena a vivir de un modo más armonioso contigo mismo, con tu familia, con tu sociedad y con tu entorno.
Pero todos queremos ser más ricos.
Un país puede ser muy rico pero su gente llevar una vida muy torturada. Un país puede ser menos rico ¡pero su gente llevar una vida más armónica!
¿Y el índice de FNB mide eso?
Sí, la buena vida de los habitantes de un país.
¿Son felices todos en Bután?
No: estamos en un proceso, tenemos ese proyecto aspiracional. ¡Y la educación es fundamental!
¿Qué hacen?
Desplegamos una red de escuelas verdes y enseñamos una relación armónica con la naturaleza, porque explotar los recursos naturales hasta destruir el entorno no conllevará bienestar a largo plazo, por mucha riqueza material que genere a corto plazo.
Muy sensato.
Queremos educar para la felicidad de las generaciones venideras, no sólo de la presente.
Por ejemplo.
Con los alumnos reflexionamos sobre enunciados como “¿ser importante es mejor que ser bueno?”, “¿qué cualidades nos diferencian del resto de los animales?”, “¿cómo reaccionar si en una compra te devuelven más cambio del que te corresponde?”, “¿cuándo fue la última vez que ayudaste a alguien a sentirse mejor?”...
¿Su rey estuvo inspirado o le asesoraron filósofos?
Era un joven ardoroso pero sabio, se le ocurrió a él, a Jigme Singye Wangchuck: vio que todos necesitamos un sueño, y los países también, una estrella a la que mirar.
¿Qué hace hoy el rey?
Tras abdicar hace diez años, se fundó una monarquía constitucional y hoy reina su hijo, Jigme Khesar Namgyal Wangchuck, que tiene 35 años.
¿Están notándose ya los efectos de su aspiración?
Para empezar, el 60% de nuestro territorio son bosques que no podemos destruir, eternamente protegidos, y preservamos nuestras tradiciones sin renunciar a la tecnología y la modernidad.
¿No desfallecerán?
No, por mucho que sea más fácil conseguir un alto PIB que un alto FNB, a corto plazo. Pero nos interesan más la equidad, la justicia, la bondad, la inteligencia, la salud de la tierra... que la renta. ¡Esto es más difícil, pero más deseable! Pensamos a cinco generaciones vista.
Dígaselo a los políticos de aquí.
El índice FNB es una tabla que pondera indicadores materiales e inmateriales, objetivos y subjetivos, en el que aunamos economía, conocimiento y conciencia, porque ya sabemos que lo que de verdad cuenta no es siempre lo que puede contarse.


viernes, 3 de abril de 2015

EL HONOR EN "TIEMPOS DE CORRUPCIÓN". Los alumnos de 3ème opinan

Alumnos  de 3ème reflexionan y opinan sobre el sentido del HONOR en una sociedad que parece haber olvidado el significado de esta palabra.

Una célebre frase latina afirma:

"Corruptio optimi pessima"


( la corrupción de "los mejores" es la peor). Si entendemos como mejores a las personas que, habiendo  podido acceder a una buena instrucción  , gracias a   sus conocimientos, deberían ponerse al servicio de los ciudadadanos, parece acertado secundar tal afirmación.

Con los alumnos de 3ème  hemos leído a lo largo del primer trimestre El Lazarillo de Tormes y, analizando la sociedad y el contexto histórico de la época en que fue escrita la obra, quedamos sorprendidos por  la similitud con la sociedad actual.
¿qué sociedad queremos? ¿qué gobernantes? ¿ podemos exigir la honradez a los miembros  de los grupos políticos y a los gobernantes  sin plantearnos antes el verdadero significado de este concepto?.

Siguiendo el pensamiento de Kant "sapere aude" ( atrévete a saber) y su formulación del imperativo categórico, a saber:

Fórmulas Del Imperativo Categórico
Fórmula de la ley universal
"Obra sólo según una máxima tal que puedas querer al mismo tiempo que se torne ley universal"
Fórmula de la ley de la naturaleza
"Obra como si la máxima de tu acción debiera tornarse, por tu voluntad, ley universal de la naturaleza"
Fórmula del fin en si mismo:
         "Obra de tal modo que uses la humanidad, tanto en tu persona como en la persona de cualquier otro, siempre como un fin al mismo tiempo y nunca solamente como un medio"
Fórmula de la autonomía:
"Obra como si por medio de tus máximas fueras siempre un miembro legislador en un reino universal de fines"

los alumnos se han "atrevido" a pensar por sí mismos sobre todas estas cuestiones  y a expresar sus opiniones.


Aquí tenéis sus valiosas conclusiones:


SE HA PERDIDO EL HONOR
¿ALGUIEN LO HA ENCONTRADO?

Por Lena Cabrespines, alumna de la clase de 3ème 7 

Honor. ¿Qué es el honor? El honor es un concepto abstracto presente en nuestra sociedad desde hace mucho, mucho tiempo. Desde la aparición de ese concepto, se le han dado muchos sentidos. Ahora y desde hace algunos siglos, se conocen dos tipos de honor: el honor sin sentido y el honor verdadero. Desafortunadamente, hoy en día el honor verdadero ha perdido su significado y el honor sin sentido ha desaparecido para dejar sitio a… NADA. Un vacío aún peor.

   Después del Renacimiento, se extendió un concepto del honor que hoy llamaríamos  “honor sin sentido”. ¿Pero qué es exactamente ese honor sin sentido? Es la búsqueda absurda de una  buena reputación tan frágil como una burbuja que a menudo se puede encontrar manchada, a veces, incluso de sangre. A lo largo de la existencia de ese honor sin sentido, muchos escritores lo han denunciado en sus obras, como Shakespeare en su obra “All the world’s a stage”. Las criticas de esos autores finalmente han sido entendidas, porque el honor sin sentido ha dejado lugar a gente sin honor. Sin honor se ha instalado la corrupción, la mentira… ¿Entonces, qué es mejor, el honor sin sentido o ningún honor? ¿O a lo mejor el antídoto sea el verdadero honor? ¿Pero, qué es el honor?

   El honor es una cualidad que se obtiene con la virtud y nos lleva al cumplimiento de nuestros deberes y el respeto al prójimo y a nosotros mismos. El verdadero honor  consiste en ser fiel a los propios  principios éticos y morales. En esos principios se construye el respeto de los mas débiles, tratar con deferencia a las personas en inferioridad de condiciones y el cumplimiento del deber. El honor no tiene nada que ver con el hecho de ser famoso o ser rico. Es un conjunto de cualidades morales que nos impide cometer actos que podríamos lamentar, y como consecuencia, protege a los demás del daño que nosotros mismos podríamos infligirles.

  Hoy en día ya hemos dejado atrás el “honor sin sentido”, y somos capaces de dejar atrás también la falta de honor, de moralidad, de escrúpulos… 


Para eso, hay que volver a las bases del honor, a su verdadero significado, eliminando los valores falsos.


El honor se puede comparar a un antídoto para la “enfermedad de la corrupción”, ¿pero, cómo extender ese antídoto a nuestra sociedad? Inculcándolo desde la infancia a las nuevas generaciones.
Como dijo Thomas Carlyle: “Nunca debe el hombre lamentarse de los tiempos en los que vive, pues esto no le servirá de nada. En cambio, en su poder está siempre mejorarlos.”

viernes, 23 de enero de 2015

CAMINO A LA ESCUELA . ESTRENO 23 DE ENERO



'Camino a la escuela' Con el patrocinio de la Unesco, se presentan desde India, Argentina, Kenia y Marruecos, Samuel, Carlitos, Jackson y Zahira, cuatro niños que deben enfrentarse diariamente con una multitud de peligros y adversidades para llegar a la escuela. Un documental dirigido por Pascal Plisson, basado en la historia real de estos "héroes cotidianos" que saben que la educación les abrirá las puertas a un futuro mejor.

Reportaje de Días de Cine sobre el documental a través de este enlace

http://www.rtve.es/alacarta/videos/dias-de-cine/caminico-escuela/2961742.shtml


El origen de la película
“Un día, mientras yo estaba en el Lago Salado de Magadi, (Kenia), por necesidades de una película, vi a cinco jóvenes que llevaban una bolsa extraña en el cinturón”, dice Pascal Plisson, guionista y director de “Camino a la escuela “, además de autor de varios documentales, entre otros “Masai, Guerreros de la lluvia “.

“Cuando les pregunté qué era, uno de ellos se adelantó y con mucho orgullo sacó una flamante pluma, pizarra y una tiza. Jadeante, me dijo que estaba de camino a la escuela. Hacía dos horas que había dejado el pueblo y corría hacia la escuela bajo el sofocante calor”.Este inesperado encuentro fue crucial, y determinó mi deseo de hacer una película de estas excursiones al conocimiento. El acceso a la educación en Francia es fácil, es un tema que ya ni se plantea; así que tuvimos que buscar países donde este problema continuara existiendo, niños para los que el hecho de ir a la la escuela, siguiera siendo una lucha real.

Empezamos a trabajar con Bartolomé Fougère y “Ayuda en Acción”, para recabar el máximo de historias sobre niños que desafiaran mil peligros para proyectar una vida mejor.

Recibimos sesenta relatos a cual más conmovedor. Cuatro de estas narraciones se impusieron, por las emociones que despiertan y los desafíos tan diferentes que deben sortear para acceder a la educación: la distancia, la discapacidad, la discriminación. La producción de la película duró dos años.

Pascal Plisson añade: “Esta película es, sobre todo, un espectáculo, una película documental de aventuras que muestra el valor y la fe de estos niños en el futuro y en su sociedad. Aquellos niños con los que rodamos el documental, son los primeros de su familia en ir a la escuela. Este hecho es para ellos una gran oportunidad. Su viaje no es sólo un verdadero viaje físico, sino también un viaje espiritual, un viaje interior que les permite salir de la etapa de la infancia para convertirse en adultos. Este es el verdadero tema de la película”.
La historia es una aventura humana
La historia de “Camino a la escuela” es también una aventura humana. Para poder “tocar su sueño con los dedos”, cuentan con el apoyo de sus padres que accedieron a que tomaran este camino, mientras en los países donde se desarrolla la película, otros niños se quedan en casa para trabajar o ayudar a sus padres con sus hermanos y hermanas más pequeños.
También pueden contar con sus amigos. Zahira y sus amigas se reúnen para hacer una ruta de montaña peligrosa y se apoyan cuando una de ellas está cansada. Carlos y su hermana Micaela se encuentran con compañeros durante el trayecto y terminan juntos el camino a través de las inmensas llanuras de Argentina. Reunirse es apoyarse, darse ánimos, y también protegerse.
Este camino es también un viaje a través del hecho de cómo los niños aprenden a ser solidarios, a cuidar los unos de los otros, en suma a crecer. Y finalmente, si sus vidas no son parecidas, sus esperanzas son similares.
Y si lo analizamos, surge la pregunta: ¿Son en realidad sus anhelos diferentes de los nuestros?.
La escuela es una oportunidad
Sin embargo, ninguno de estos niños se desalienta en ningún momento. Zahira realiza todos los lunes un largo viaje de cuatro horas por los senderos escarpados de las montañas del Atlas, que en invierno están cubiertas de nieve. Los hermanos menores de Samuel demuestran también su valentía para salvar los obstáculos que inesperadamente se interponen en su ruta, (camiones, calzadas inundadas,…). Para estos niños, el camino tiene un precio, el del esfuerzo que deben hacer cada día para conseguir su sueño. Zahira quiere ser médica, como Samuel.

Y ambos saben que esto es imposible sin la educación. Jackson, gracias al trabajo realizado por su dedicación y tesón, fue capaz de obtener una beca que le permitió proseguir sus estudios y quizás algún día convertirse en piloto de líneas aéreas, tal como él sueña. Para estos niños, la escuela no es una tarea, es una oportunidad, un regalo muy valioso. Para ellos, acceder a la educación significa poder obtener más tarde un trabajo que les permitirá ocuparse de su familia, curar, ayudar a los demás, comprender el mundo, participar en la vida de su país.
Sinopsis
Un documental que narra la historia real y extraordinaria de cuatro niños, héroes cotidianos -Jackson, Carlitos, Zahira y Samuel-  que deben enfrentarse diariamente con una multitud de adversidades y peligros para llegar a la escuela. Estos niños viven en cuatro puntos muy distantes de la tierra, pero comparten las mismas ganas de aprender y son conscientes de que sólo la educación les abrirá las puertas a un porvenir mejor.
“Camino a la escuela” es una película que rebosa optimismo y esperanza en un futuro, donde para Jackson, Carlitos, Zahira y Samueltodo es posible con coraje, predeterminación y esfuerzo

domingo, 30 de noviembre de 2014

Entrevista a Brian Sokol, fotoperiodista que expone actualmente su obra : "THE MOST IMPORTANT THING"

Varias clases de 5ème y 3ème vamos a ir estos días a ver la exposición de Brian Sokol y a realizar un taller de reflexión sobre su obra. Os dejo el texto de la entrevista que se ha publicado hoy en La Contra de La Vanguardia:
Brian Sokol, escritor y fotoperiodista especializado en crisis humanitarias
"Desconocemos la maldad y la grandeza de nuestro corazón"
29/11/2014 - 00:00

Foto: Llibert Teixidó
Tengo 38 años. De Misuri, vivo en Katmandú, pero apenas paro.Me gradué en Washington en Comunicación Medioambiental.Los líderes del mundo no cubren las necesidades de las personas a las que representan. Hijo de judíos, mi espiritualidad está en las montañas
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Altura de miras
Nunca le han gustado las ciudades y su idiosincrasia. Ha buscado la belleza y el sentido en las montañas y se aventuró a estudiar en Nepal, luego la vida derivó y se convirtió en un fotoperiodista que trabaja con oenegés para documentar los problemas sociales del mundo. Cuando le pregunto qué es lo mejor que le ha pasado no duda: "Subir a los 17 años a un lago alpino. Fue un punto de inflexión, pasé de tener la sensación de que estamos aquí para pasar el rato a entender que merecía la pena". Exhibe su trabajo en CaixaForum, 24 testimonios, de los 50 millones de personas que han tenido que abandonar sus casas y vivir en campos de refugiados sine die.

¿Qué le duele?
Como fotoperiodista tiendo a ver los lugares más castigados del planeta, donde la corrupción de las élites políticas les lleva a abandonar al pueblo que les ha apoyado, y eso me parece totalmente inhumano.

Quizá la traición sea algo muy humano.
He vivido dos años en Sudán del Sur, donde millones de personas han muerto para poder alcanzar la libertad del país más joven del mundo; pero cuando el ejército asumió el poder, aprovechó todas las ocasiones para hacerse rico y abandonó a la población.

¿Cuál es su reflexión?
La traición la vemos en todos los países del mundo, ninguno se libra de la corrupción, pero en algunos es más salvaje. Sólo es una cuestión de escala.

Triste aprendizaje.
Somos capaces de cometer las atrocidades más increíbles y capaces de perdonar. La amplitud de nuestras acciones es mucho mayor de lo que habría imaginado antes de adentrarme en estos proyectos de crisis humanitaria. No quiero ni saber de lo que yo sería capaz en un momento dado. No conocemos nuestra maldad ni la grandeza de nuestro corazón.

Sus fotos sobre la miseria humana se admiran entre copas de champán.
El año pasado vivía en Nueva York. Vivir el contraste entre las colas de hambrientos de los campos de refugiados y las colas en un restaurante de moda de sushi en Nueva York era muy desconcertante.

Estamos llenos de contradicciones.
Cuando trabajaba exclusivamente para publicaciones periodísticas, mis fotografías sobre las violaciones de derechos humanos se publicaban junto a los anuncios de Rolex.

Ellos le pagaban el sueldo.
Hoy los presupuestos de la prensa son mi- núsculos y no lo invierten en contar de primera mano lo que ocurre en el mundo. La capacidad de llegar a lugares como los que yo he viajado corre a cargo de las oenegés.

Quizá tenga más sentido que el dinero para denunciar el hambre no salga de empresas que podrían acabar con el hambre.
Yo trabajo con Acnur y otras organizaciones humanitarias, y me gustaría pensar que compartir historias de personas genera un cierto grado de empatía, no entre ricos y pobres, sino de persona a persona.

¿Qué hace viviendo en Nepal?
Como fotoperiodista no tiene ningún sentido logístico. Pero tras vivir todas esas experiencias que cuestan tanto comprender, cuando vuelvo a Nepal tengo la sensación de seguridad, de pasear entre amigos. Y paso mucho tiempo en la montaña.

¿Se sube al Everest?
Sí. Yo era guarda forestal, guía de montaña, y llegué a la fotografía por casualidad.

Cuénteme su historia.
No era feliz en la llanura del medio oeste americano, así que decidí ir a por las montañas, que siempre me han salvado. Y como el francés era el único idioma que había estudiado, decidí irme a los Alpes, a la Universidad de Grenoble, pero el tutor se olvidó de enviar mi solicitud.

Y quedaban plazas para Nepal...
Sí, en un programa de intercambio. Llegué en 1997, al principio de la insurgencia. Viajé a pie por todo el país siguiendo las huellas de un zoólogo que 25 años atrás había estado buscando el leopardo de las nieves y que escribió un libro de su viaje. Yo seguí sus pasos con libro incluido. Era la idea de un chaval de 21 años sobre un libro.

¿Se publicó?
En la editorial de la Universidad de Wisconsin. Pero, después de aquel año, no volví a aclimatarme a la cultura americana. Después de licenciarme me convertí en guarda forestal, siempre al margen de la sociedad.

¿Y cómo se convirtió en fotógrafo?
Haciendo de guarda forestal me destrocé la espalda y me echaron. Pasé meses viviendo en el sofá de un amigo, hasta que otro amigo me propuso sustituir a un fotógrafo de un pequeño periódico de Nevada en el que él trabajaba, y allí me instalé.

¿Se quedó en Nevada?
Poco. Volví a Nepal y cubrí el alzamiento popular que acabó con la monarquía y llevó al poder a los maoístas.
Trabajé para France PresseThe Washington PostThe New York Times... Mi gran logro era hablar nepalí.

Es usted sincero.
Una semana antes de su independencia me fui a Sudán del Sur, cuando todos los corresponsales que llevaban años allí se fueron. Fui por amor, tras una chica que trabajaba en una misión de la ONU.

La suya es una historia curiosa.
Yo quería ser un fotógrafo tipo National Geographic, quería un poco de belleza para compensar el sufrimiento. Pero al final entendí que la belleza está en todas partes.

¿Incluidos los campos de refugiados?
Nunca he visto miradas tan sonrientes en Nueva York o en Barcelona como las que he visto en los campos de refugiados. Es una gran ironía: encontrar tanta felicidad y tanta belleza en lugares de penurias y sufrimiento, donde se ven las consecuencias de lo peor de la naturaleza humana.

domingo, 12 de octubre de 2014

Malala y Satyarthi, premio Nobel de la Paz 2014
El Nobel encumbra la escolarización como motor del desarrollo pacífico


El galardón reconoce su lucha a favor de la educación infantil




-El País 10 0ctubre 2014


La activista paquistaní Malala Yousafzai y el indio Kailash Satyarthi / Foto: AFP | Vídeo: Reuters
La paquistaní Malala Yousafzai , la joven a la que los talibanes dispararon a la cabeza en 2012 por defender la escolarización de las mujeres, y el activista indio Kailash Satyarthi han sido galardonados este viernes con el Nobel de la Paz 2014 "por su lucha contra la opresión de los niños y los jóvenes y por el derecho de todos los niños a la educación", según ha anunciado el Comité Nobel Noruego.
"Los niños deben ir a la escuela y no ser explotados financieramente", ha defendido el Comité Nobel, subrayando que "en los países pobres, el 60% de la población actual tiene menos de 25 años". Según ha explicado al realizar el anuncio el presidente del Comité Nobel Noruego, Thorbjon Jagland, se ha considerado "un punto importante que un hindú y una musulmana, un indio y una paquistaní, se unan en la lucha común por la educación y contra el extremismo". Tras resaltar que gracias a la lucha también de otras personas e instituciones - hay 78 millones menos de niños que trabajan en el mundo que en el año 2000, aunque todavía hay 168 millones - el Comité Nobel Noruego ha incidido en que "la lucha contra la opresión y por los derechos de los niños y adolescentes contribuye a la realización de la 'fraternidad entre naciones' que Alfred Nobel menciona en su testamento como uno de los criterios para el Nobel de la Paz".
En el caso de Satyarthi, ha resaltado que "mostrando gran valor personal" y siguiendo la tradición de Gandhi, "ha liderado varias formas de protesta y manifestación, todas pacíficas, centrándose en la grave explotación de los niños para obtener beneficios financieros". Asimismo, "ha contribuido al desarrollo de importantes convenciones internacionales sobre los derechos de los niños". Kailash Satyarthi, ingeniero informático indio que hace 28 años abandonó el ordenador para denunciar a las multinacionales que en su país explotan a niños de entre 5 y 12 años de edad, encabeza la organización Global March, que ha liberado de la esclavitud empresarial a unos 80.000 niños en más de 160 países.
En cuanto a Malala, "pese a su juventud", lleva años luchando "por el derecho de las niñas a la educación y ha mostrado con su ejemplo que los niños y los jóvenes también pueden contribuir a mejorar sus propias situaciones". Además, ha resaltado el Comité Nobel, "lo ha hecho bajo las más peligrosas circunstancias". "Mediante su lucha heroica se ha convertido en una destacada portavoz de los derechos de las niñas a la educación", ha añadido.
Malala, que acaba de cumplir 17 años, alcanzó notoriedad cuando el Ejército paquistaní echó a los talibanes del valle del Swat en 2009. Se supo entonces que ella era la autora de un diario en el que contaba cómo era la vida bajo el control de los extremistas y que se difundía en la web de la BBC en urdu. Bajo el seudónimo de Gul Makai y desde los 11 años, Malala había relatado con gran candor cómo iban aumentando las restricciones hasta que finalmente cerraron todas las escuelas de niñas.
“Los talibanes han emitido una fetua que prohíbe ir a la escuela a todas las niñas”, escribió en una de las entradas. “[Hoy] sólo asistieron a clase 11 de las 27 alumnas. (…) Mis tres amigas se han ido a Peshawar, Lahore y Rawalpindi con sus familias después del edicto”. La angustia que viven las pequeñas se cuela cuando relata que una compañera le ha preguntado: “Por el amor de Dios, dime la verdad, ¿van a atacar nuestra escuela los talibanes?”.
No era un miedo irracional. Un informe publicado por el Ejército en aquellas fechas aseguraba que los talibanes habían decapitado a 13 niñas, destruido 170 escuelas y colocado bombas en otras cinco. Cuando los militares pusieron fin a la tiranía de los talibanes en Swat, Malala utilizó su repentina fama para promover el derecho a la educación, con especial énfasis en las chicas. Su activismo, dando conferencias en escuelas de todo el país, fue reconocido por el Gobierno, pero no cayó bien entre los extremistas que, tras haberla amenazado en varias ocasiones,el 9 de octubre de 2012 intentaron asesinarla.
Ni siquiera esa experiencia traumática ha apartado a Malala de su objetivo. Una vez recuperada en el Reino Unido, donde fue acogida con su familia, ha seguido promoviendo el derecho a la educación de las niñas. Justo ahora acaba de sacar una versión infantil de su libroYo soy Malala (Alianza Editorial, 2013). Su actitud le ha granjeado el aplauso internacional. El año pasado recibió el premio Sajarov de la Unión Europea y ya estuvo nominada para el Nobel de la Paz; también fue invitada a hablar ante la Asamblea General de la ONU, que declaró el día de su cumpleaños, el 12 de junio, Día de Malala.
Sin embargo, no son sólo los talibanes, con su estrechez de miras y su temor a que la educación aleje a la gente de sus postulados, a quienes molesta Malala. Las escuelas privadas de Pakistán prohibieron su libro. Los responsables arguyeron que no es bastante respetuosa con el islam porque cuando menciona el nombre del profeta Mahoma no añade de seguido la expresión “que la paz sea con él”, como es habitual entre los musulmanes piadosos. Un mero pretexto que esconde desde el temor a represalias de los extremistas hasta meros celos, pasando por la ausencia de verdadera voluntad política para cambiar un país atenazado por la pobreza y la degeneración social.


viernes, 14 de febrero de 2014

MERECE LA PENA LUCHAR CON ALGUIEN POR ALGO

Ángel Gabilondo, metafísico y escritor
Victor-M Amela, Ima Sanchís, Lluís Amiguet
"Merece la pena luchar con alguien por algo. Es mejor perder con otros que ganar solo. "
Tengo 64 años. De San Sebastián, vivo en Madrid. Soy catedrático de Metafísica de la Universidad Autónoma de Madrid. En pareja. Tengo dos hijos. Los tiempos difíciles hay que abordarlos y aceptar el desafío. En la economía debe haber cultura y corazón. Creo que hay algo más que lo visible

12/02/2014 – LA CONTRA-LA VANGUARDIA






Foto: Kim Manresa
IMA SANCHÍS
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Comida para el alma
Su paso por la política (fue ministro de Educación del 2009 al 2011) no le ha cambiado, sigue siendo un ciudadano comprometido e ilusionado y un profesor vocacional que aspira a acompañar a sus alumnos en la búsqueda de sabiduría, palabra difícil sin la ayuda de maestros como André Comte-Sponville, que la definió como el máximo de felicidad con el máximo de lucidez; pero probablemente Gabilondo me diría que felicidad es una palabra demasiado ambiciosa y que sus fecundas reflexiones sobre el vivir no son en él hechos consumados, sino aspiraciones. Acaba de publicar un libro de máximas y mínimas, Por si acaso(Espasa): buen material para el alma.


Qué ha aprendido de la vida?
Solemos esperar que sucedan cosas que no acaban de llegar.
La única manera es hacer fecundo cada momento y vivirlo intensamente.

Pero eso es muy difícil...
Nos refugiamos en los tópicos, en la tranquilidad, y ahí hacemos una casita.

Pocas veces somos arriesgados.
Kant decía que el pensamiento es un atrevimiento.

Pero se ha de convertir en acción.
La palabra dice y hace lo que dice, pero hablamos mucho y decimos poco. Decir es una forma de vivir.
La verdadera belleza es ser bello por la forma de vivir, y la mentira es vivir lo contrario de lo que uno dice.

Vivimos rodeados de palabrería.
Me pregunto si alguno de nuestros males de hoy no tienen que ver con la pérdida de la palabra, con que ya no hay seres de palabra.

...
Y creo que hay cosas que sólo se tienen si se dan: por ejemplo, las gracias, el amor, el conocimiento o la palabra. Cuando das la palabra te conviertes en un ser de palabra. El agradecido es el agraciado. No querer poseer, conquistar, dominar, asegurar; frente a eso la idea de abrirse al otro, darse.

¿Feliz?
Esa es una palabra demasiado grande, pero sí dichoso y gozoso de vivir.

¿Todo el rato?
Todo el rato no tengo nada.

Cuantos más años cumplimos ¿más nos parecemos al niño que éramos?
La infancia sólo se tiene de mayor, de niño se vive.

¿Un niño triste es un adulto triste?
La tristeza forma parte de uno. Nietzsche decía que el fastidio es un estado de ánimo que obedece a unas causas, eliminadas las cuales no se elimina el fastidio. Uno tiene que aprender a vivir un poco fastidiado sin echar la culpa a los demás.

¿Por qué es tan difícil entenderse con uno mismo?
Nos falta sencillez, somos retorcidos y tenemos muy poca tendencia a aceptar con humildad que esto es lo que hay y vivirlo con frescura.
Tengo la sospecha de que estamos un poco confundidos, viviendo por aquello que no merece la pena y descuidando aquello que verdaderamente es interesante.

¿Qué merece para usted la pena?
Luchar con alguien por algo. Es mejor perder con otros que ganar solo. El verdadero amor es ir con alguien tras algo.

La soledad nos persigue.
No se quita: es la relación con uno mismo, pero con otros es más llevadera. Saber vivir con ella te facilita la relación con los otros. Yo ahora ando más obsesionado con si soy capaz de querer y de dejarme querer.

¿Qué ha aprendido de la convivencia?
Quienes no se soportan a sí mismos son insoportables.

En este mundo injusto vivimos unos a costa de los otros...
Lo sensato es vivir con una cierta percepción de que somos muy vulnerables, influenciables, débiles.
Hay que asumir la propia fragilidad, y para eso hay que ser fuerte.

De acuerdo.
A mí la arrogancia me molesta. Pero, como dice Eduardo Galeano, guardemos el pesimismo para tiempos mejores.
Creer en los demás y luchar con ellos es una decisión.

¿Qué ha aprendido en la política?
Que hay una dimensión social, política y pública en todos nosotros que a veces no cultivamos y queremos que otros nos lo resuelvan, y así creamos un gran ejército de culpables. Todos debemos participar en nuestros entornos y comprometernos en la gestión de nuestros asuntos.

Le cuesta quejarse.
Creo que hay que ser crítico, disentir e incluso impugnar, pero no llenarlo todo de quejas paralizadoras infecundas.

Parece que en lo esencial la especie humana no ha evolucionado mucho.
Somos un poco patéticos, pero esa convicción de ser el ombligo del universo a mí me inspira ternura. Quizá, en definitiva, hacia mí mismo. Me doy un poco de risa.

Eso nos salva.
El sentido del humor es la distancia de uno respecto de sí mismo. Sin sentido del humor los otros sentidos son vulgares.

¿Se plantea el después de la muerte?
No, pero sí me planteo sobrevivirme cada día,
que al acabar el día pueda decir como Séneca: "¡Qué alegría, hoy he vivido!".

Hacer de lo cotidiano algo sublime es casi una utopía.

Reducir la vida a los momentos memorables o a la consecución de tus grandes objetivos es no vivirla. No es lo mismo la medianía que la mediocridad.

¿Dónde pone usted la pasión?
En casi todo. Es más la insistencia, la persistencia y la resistencia que la exaltación. A mí me gustaría ser insistente en las convicciones.
Cada día creo en menos cosas pero creo más en ellas.

Es usted un raro. ¿Le gustan los raros?
"Desarrollad vuestra legítima rareza", decía René Char. Sí, a mí me gusta la gente rara, la diversidad y la diferencia.